Domingo 13 de Diciembre de 2009 7:30 de la mañana. Me despierta un sonido cotidiano, un sonido que oigo a diario pero que no estoy acostumbrado a escuchar los fines de semana. Aún así, hoy es por una buena razón, el Día del Cochino 2.0 ha llegado y no tengo ningún reparo en levantarme con ánimo, ducharme, desayunar y salir de casa con el abrigo puesto de camino a la estación para coger el tren que me lleve de camino a Nuevos Ministerios.
Por el camino Adal intenta jugármela mandándome un sms como el que mandó el año pasado, cuando por una resaca acojonante (es lo que dice él) se quedó sin cochino, pero sabiendo el año que ha pasado, aguantando bromas e historias que él nunca podrá conocer, no le salió bien la gracia, así que quedamos en el andén para no esperar solos al resto de la tripulación.
Una vez salimos de la estación, nos dirijimos hacia la misma cafetería del año pasado, nuestro punto alpha. Un buen café (en mi caso Cola Cao) para cargar las pilas y afrontar el que es uno de los mejores días del año, además haces tiempo entre que llega la gente. Enseguida confirmabamos las bajas que sospechabamos, el Ciervo Mayor, y como un efecto dominó Samu. La baja inesperada de este año fue Elenita, que por motivos de salud tuvo que quedarse en cama y faltar a su cita con el cochino.
Una vez todos reunidos, nos dispusimos a iniciar el viaje, no sin antes asignar como Pato Blanco al coche de Dieguete, y Pato Negro al de David, a la hora de comunicarnos con los walkies (aunque al final apenas se escuchaba nada). Tras la parada de rigor para repostar y revisar la presión de las ruedas, dimos por inaugurado el viaje hacia nuestro destino para celebrar la ocasión.
Este año tocaba Maderuelo, un pequeño pueblo a unos 100 km de Segovia, y más concretamente en el restaurante Mirador de los Templarios. He de reconocer que cuando Pablete y yo elegimos el lugar, al ser un pueblo tan pequeño, tenía serias dudas sobre la calidad del restaurante, pero la teoría de que cuanto más pequeño es un pueblo, mejor es la calidad de su comida se confirmó una vez más y todos quedamos muy satisfechos con la comida.
Antes de comer estuvimos dando un pequeño paseo para ir haciendo hambre y realizar la visita turística de rigor, y la verdad es que todos coincidimos en apuntar a este como un lugar bastante bonito y tranquilo, además, tenía un trebuchet.... Bueno, una vez terminamos de comer nos dirigimos hacia la pequeña explanada del trebuchet para bajar la comida, ¿y que mejor manera que con un pequeño partido de Football? Quedó demostrado quién es el que en realidad parte el bacalao a la hora de jugar a esto, zafándose de dos intentos de placaje por parte de un canario de casi 2 metros. Además el minimundi mindundi aguantó estoicamente los intentos rastreros por parte de los rivales de lesionarle tirándose encima (de lo que estoy áltamente orgulloso como su entrenador). Una vez notamos como el cochinillo tenía la intención de salir por el mismo sitio por el que había entrado, decidimos que era hora de marcharse a casa.
La vedad, creo que este Día del Cochino ha sido mejor que el anterior, y será difícil de superar. El lugar, la comida, el partido... todo ha sido legen...(wait for it)...dary. Mi más sincera gratitud a todos los que han compartido este día conmigo, y a los que no, ya sea por una razón o por otra, sinceramente, creo que os habéis perdido un día de los gordos para el IT Crew.
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